

Locales comerciales y áticos, pisos de lujo y locales para oficinas sustituyen cada vez más rápido a los antiguos caserones llenos de historias y recuerdos. Y ahora, con el frenazo de la construcción, me temo que los "amigos del progreso" dejarán los espacios periféricos para centrarse en el casco antiguo de la ciudad, donde, bajo la escusa de la reforma llevarán a cabo su rentable negocio.